En ningún otro lugar del mundo se vive la pasión de cristo con tanto fervor como en San Pedro de Cutud, Filipinas, donde decenas de personas son crucificadas cada Viernes Santo.
Los fieles, convertidos en Jesucristo, en sus seguidores crucificados, y en penitentes varios, recorren las calles de San Pedro de Cutud como lo hizo su Mesías hace dos milenios. Pero, a diferencia de lo que sucede en otras procesiones alrededor del mundo, aquí los clavos de los crucificados, cuyo número roza la treintena, miden 13 centímetros y son de acero, y la corona de espinas de Jesús no es ningún sucedáneo de plástico. Como tampoco lo son los latigazos que se propinan los penitentes. Aquí, la sangre humana, el sudor y el polvo consiguen revivir el calvario de Cristo sin efectos especiales.
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Más de 7000 personas entre ancianos y familias obreras se han visto obligadas a mudarse de Lower Ngau Tau Kok. Se trata del primer edificio comunitario que se construyó en Hong Kong hace cuarenta años. Hoy es el último.
Las protestas por el traslado no se han hecho esperar: los ancianos y familias obreras que viven allí no conocen otra vida o no saben cómo volver a empezar.
Mientras unos defienden que el edificio es un símbolo dentro de la cultura hongkonesa, otros sentencian que el deterioro de las instalaciones de luz y agua es un grave peligro para la salud y seguridad de sus habitantes. La administración, eso sí, comprende que no tiene sentido invertir en un bloque de pisos que va a desaparecer.
La cultura Masai ha sobrevivido y evolucionado con pocas influencias extranjeras, sin edificios monumentales, un pasado glorioso o poblaciones territorialmente muy extendidas. Sin embargo, gracias a su propia manera de ser, los Masai han construido una civilización con costumbres y tradiciones únicas en su entorno.
Los arqueólogos consideran que el inicio de la humanidad tal como la conocemos hoy se inició en Kenia, Tanzania y concretamente en la región donde viven los Masai.
Los Masai están cambiando. El color único de la que un día fue una vibrante vida nómada se transforma en los tonos estándar de una vida tal y como la ve el resto del mundo. Llegará un día en que la cultura Masai será solamente el nombre de una tribu que un día recorrió las llanuras del noreste de África, siendo el recuerdo de una anterior civilización viva.
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Las personas conocidas como "hombres-jaula": un grupo de alrededor de cien mil personas que viven en 1 metro de alto por 1,8 metros de ancho en habitaciones de paredes de yeso y alambre en la zona de Tai Kok Tsui de Hong Kong.
Las condiciones de los hombres-jaula son la cara invisible de Hong Kong. Una ciudad donde los artículos de lujo y la tecnología como sus negocios más rentables, y que cuenta con uno de los precios más altos del mundo propiedad por metro cuadrado.
Malí es uno de los estados más pobres del mundo y aun así los niños sonríen y juegan.
La esperanza de vida en Malí en 2007 fue de 54 años de edad. 34% de los niños entre 5 y 14 años ha trabajo durante el período de 1990 a 2007. La tasa promedio de analfabetismo entre los hombres y las mujeres supera el 70% y más de la mitad de la población vive bajo el umbral de la pobreza.
Un amargo cuento de hadas muestra la cara más amable de una infancia a veces difícil, porque existe otra realidad en África que nadie nos enseña.